LA MALDICIÓN DE ANN

Ann, chiquilla hermosa, hija del general Jones, quien ya estaba retirado, después de haber librado cientos de batallas y traer muchas alegrías a su pueblo.
Después de pasar más de un año fuera de casa, ya su esposa y sus hijas lo hacían muerto. En esta última guerra había perdido al capitán Thomas, su hijo mayor, quedando su segundo hijo el teniente John, muy mal herido de una de sus piernas. El general mientras estuvo fuera de casa, buscó la pasión y abrigo en los brazos de Matilde, una mujer negra, quien había sido esclava durante su juventud, había ganado su libertad gracias a su inteligencia y astucia a la hora de convocar su pueblo, su raza para librarse del yugo del hombre blanco. Matilde le había dado esta hermosa hija, para luego entregarse a los brazos de la muerte, batalla que no pudo librar, debido a una fiebre muy alta. El general confundido, tomó a su pequeña hija y a su mal herido John, rumbo a un hogar que los esperaba, deseaba de todo corazón el apoyo de su mujer para la crianza de su pequeña Ann.
16 años después, la vida no había sido muy fácil para nadie y menos para Ann, fue rechazada por Camille, su nueva madrastra, quien quiso ahogarla a la edad de un año en la bañera, pero en cambio encontró el cariño de Elisa una de sus hermanas mayores, quien la trataba como a su verdadera hija.
Ann, una chica vivaz, le gustaba montar a caballo, cazar animales, jugar tiro al blanco con las armas de su padre, estar fuera de casa, haciendo tareas no apropiadas para chicas, pero era mejor estar fuera de casa, lejos de personas que la miraban como un bicho raro, excepto por su madre Elisa, quien le permitía todas sus locuras, ser ella, ser libre.

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solo, me defendí

Lía, tenia que defenderse de su cuñado y de su suegra, personas malas, egoístas y mentirosas, que desde que llegó a esa casa, no hacían otra cosa que hacerle la vida imposible. Julia, una mujer alcahueta, que dejaba que su hijo John, un hombre de 45 años, se la pasara todo el día sentado en casa, sin hacer el mínimo esfuerzo, ella hacia todo por él, permitiéndole ser, un bueno para nada, además de grosero, vulgar, sucio y con algún problema en su cabeza, ya que hacía cosas que desagradaban a todo aquel que lo conocía. Para Lía vivir aquí, era un tormento, este era un lugar, donde ni cagar se podía, porque siempre tenían los ojos puestos sobre ella. Su marido no creía en sus palabras y por más que le decía cuan cruel, era su madre y su hermano con ella, él simplemente, no creía.
No tenía ni un pelo de tonta, daría la guerra para defenderse ella y a sus dos hijos, sería sutil, pero certera a la hora de cobrar venganza.

Crea Literatura

Crea Literatura, es un sitio, para que los escritores nuevos, muestren sus obras y puedan ser leídas por miles de personas en el mundo.

El arte de escribir es muy hermoso, pero no es fácil como muchos suponen. Hay que sentirlo, vivirlo y así poder plasmarlo en una hoja y mostrarlo.

Anímate a escribir, no tengas miedo, la experiencia se adquiere practicando.

Ven, muéstranos tus escritos.

 

 

 

La Casa De Rosas

Epílogo

Un buen día para Carlos, el dueño y señor de la hacienda, Los Robles. Carlos, era un hombre ambicioso, que obtenía todo lo que quería y lo conseguía de cualquier forma y a cualquier cos-to.
Todo lo que tenía lo había obtenido enamorando a mujeres mayores, que tuvieran mucho dinero, las engañaba diciendo que las amaba y luego las dejaba quedándose con toda su fortuna.
Carlos Robles, un hombre maduro, buen mozo, alto, de apa-riencia juvenil para su edad. Casado, más no enamorado de
Margaret Castillo, una buena mujer, que, en los quince años de casados, le había dado dos hijas.
Pero él, deseaba más. El amor de una morena, hermosa y joven, recién llegada a sus tierras. Una mujer muy diferente a to-das aquellas que había tenido.
El jefe no hacia otra cosa que observar a Mary, le gustaba verla caminar, con solo ver a Mary el pulso se le aceleraba – Esta cosa rica- tal como él la llamaba.
Mary, piel joven sin uso alguno; lo estaba enloqueciendo.

La Casa de las Rosas, será tu hermosa prisión, hasta que tu corazón decida amarme con Pasión.

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